Igual que muchas veces me he quejado de la falta de profesionalidad de ciertas personas, hay otras ocasiones en las que debo romper una lanza en favor de otros, que nos compensan muchos de esos padecimientos.

Un buen ejemplo de esto que digo me lo proporciona uno de mis últimos contactos comerciales, concretamente el gerente de una empresa de servicios de limpieza. Las palabras que me dirigió a través del correo electrónico, llenas de sensatez y coherencia, podrían servir como ejemplo para construir una relación de colaboración y confianza entre empresas y proveedores. El texto dice así:

“Mi idea sobre el marketing online es escasa. Como dice el refrán zapatero a sus zapatos. Entiendo que deberia existir una buena sintonía con la empresa de marketing online. Esta relación la veo más como una relación de colaboración que una simple relación mercantil. Me explico: nosotros entendemos de limpieza e intentamos dar soluciones eficaces y efectivas a nuestros clientes, queremos “vender” pero cumpliendo con las necesidades de nuestros clientes. Personalmente recibo a proveedores que me “intentan” vender sus productos. Solo me intereso por aquellos que me aportan algo para mejorar. Fregasuelos lo venden todos, gamas de producto de calidad o sistemas de limpieza efectivos no todos. Dicho esto espero de todos mis proveedores, empleados, etc ese plus de compromiso e involucración en nuestra empresa y eso también me gustaria que fuera extensivo a la empresa de marketing.”

De estas pocas palabras extraigo tres ideas fundamentales que pueden servir como referencia dentro de cualquier proyecto de negocio, y cobran un significado especial en el contexto PYME.

1/ Outsourcing y especialización de servicios o “zapatero a tus zapatos”. En empresas pequeñas la optimización de los recursos es algo fundamental para no ahogar su crecimiento. Por eso es esencial saber encontrar una proveedor especializado, competente, leal y solvente. Lamentablemente el 90% de los que hay en el mercado ni siquiera cumplen dos de esas cuatro cualidades.

2/ Aportación de valor real o “algo para mejorar”. Cuando se implementa algo en la actividad principal o secundaria de una empresa, se trata de aportar un valor añadido. Muchos todavía proponen la sustitución estéril de unos componentes o mecanismos por otros, o bien lavados de imagen que se quedan en lo meramente superficial.

3/ “Compromiso e involucración” con la empresa y sus objetivos. De la comprensión profunda de las necesidades de una empresa, parte la excelencia de un proveedor de servicios. La comunión debe ser total, y debe incluir una buena dosis de transparencia entre las partes para evitar inútiles pérdidas de tiempo. Comenté esta idea en un post anterior: “Tenga cuidado al elegir tecnología y proveedor”.

Desde la sencillez y la sinceridad, creo que acierta tocando los puntos clave en toda relación cliente-proveedor.

Alberto Rodríguez

Director de cuentas. Producciones Essex.