Manual de supervivencia digital, Marketing online
Las consecuencias del spam

El correo electrónico es una herramienta maravillosa que hemos incorporado a nuestra vida cotidiana. Poder recibir mensajes al instante desde cualquier rincón del mundo es algo muy normal en la actualidad, mientras que, hace poco menos de dos décadas, parecía ciencia ficción para la mayoría de la gente.
Las ventajas del email (como la inmediatez y el bajo coste), sin embargo, han dado lugar a un enemigo que amenaza con destruir a este sistema de comunicación: el correo no deseado. Lejos de ser sólo una molestia, el spam genera pérdidas millonarias, malgasta el tiempo en la oficina y amenaza la seguridad de los ordenadores.
Un reciente informe elaborado por Symantec afirma que nueve de cada diez correos electrónicos son spam. Pese a que las cifras varían de acuerdo a diversos factores (como la instalación o no de un filtro), las cuentas son sencillas: un usuario que recibe veinte correos en un día, apenas tiene interés real en dos mensajes. Los dieciocho restantes son, en el mejor de los casos, una pérdida de tiempo. O lo que es lo mismo, en el mundo laboral, pérdida de dinero. Y decimos “en el mejor de los casos” ya que muchos correos no deseados son, en realidad, una puerta encubierta hacia virus o estafas online.
¿Qué puede hacer una empresa para evitar estas amenazas contra la seguridad informática? En principio, utilizar un servidor de correo electrónico que cuente con un filtro de spam. Otra cuestión básica es instruir a todos los trabajadores para que no abran, bajo ninguna circunstancia, los correos sospechosos o con publicidades. Esto parece obvio, pero la realidad muestra lo contrario. Las charlas sobre seguridad dentro de la empresa son siempre útiles.
Es necesario, por otra parte, que los trabajadores no difundan su dirección de email en cualquier sitio. Si van a firmar un comentario en un blog o a publicar un mensaje en un foro, no es recomendable que incluyan la dirección de su casilla ya que la información puede ser aprovechada por los spammers. Esta recomendación es extensiva para la propia página web de la empresa: es preferible incluir la dirección de correo electrónico a través de una imagen, por ejemplo, que escribirla como texto, ya que existen robots que capturan las direcciones para el envío de spam.
Un estudio de SPAMfighter señala que un trabajador recibe entre 1 y 10 correos no deseados al día. Esto supone que unos 5 minutos diarios se destinan a eliminar estos mensajes. Conclusión: el trabajador pierde más de 1.000 minutos al año por borrar spam. El mismo estudio asegura que el 69% de los empleados ha abierto, por accidente, al menos un correo basura.
Protegerse del spam, pues, es una necesidad de toda empresa para proteger sus equipos informáticos y evitar la pérdida de dinero.
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