Después de leer en los medios de comunicación las últimas declaraciones de los presidentes de Venezuela y Estados Unidos, puede parecernos que el mundo se ha vuelto loco, que dónde dije “digo” digo “diego” y que una vez más, para los políticos lo que ayer era blanco, hoy es negro y viceversa.

Recopilemos. Barack Obama ha manifestado en una ponencia en la Universidad de Hampton (Virginia), que vivimos en una era, en alusión directa a Internet y a las Nuevas Tecnologías de la Información, en la que “el entorno mediático nos bombardea 24 horas al día y 7 dias a la semana con todo tipo de contenidos” y que éstos no son siempre fieles a la realidad. Ha añadido que los nuevos dispositivos: Ipads, Ipods y Playstations están “convirtiendo la información en entretenimiento banal”, en lugar de servir como medios de emancipación y potenciación de facultades para los ciudadanos. Además, ha aprovechado para disparar contra blogs y emisoras de radio, que “están poniendo nuevas presiones sobre nuestro gobierno y nuestra democracia”.

Todo esto no llamaría tanto la atención si estas palabras no vinieran de un presidente que ha pasado a la historia por haber ganado las elecciones gracias al uso de redes y tecnologías sociales, así como de conocidas estrategias de marketing on line y Social Media.

Por su parte, y como no podría ser de otra manera, Hugo Chávez ha llevado exactamente el camino contrario. No hace mucho tiempo, y tras haber conocido la herramienta de micro-blogging Twitter, no dudó en calificarla como “un instrumento de terror“. Sin embargo al poco tiempo rectificó, sosteniendo que Twitter no es malo o bueno de por sí, sino que todo depende de cómo se utilice. Posteriormente, se dió de alta en el servicio y después invitó a otros líderes políticos, como Fidel Castro o Evo Morales, a que se unieran a la red social. La última de todas es la más sonada: ha contratado a 200 personas para que dinamicen y gestionen su cuenta personal. Si, has leído bien, el “presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Soldado Bolivariano, Socialista y Antiimperialista”, tal y como se define a si mismo en Twitter, tiene 200 Community Managers.

No es nada nuevo que las personalidades de la esfera pública, especialmente los políticos, cambien de opinión con la misma facilidad con la que yo me cambio de camisa, y en ese sentido poco nos sorprenden las manifestaciones de Chávez y Obama. El político suele ser ventajista por naturaleza y es algo que tiene poco visos de cambiar.

Tengo poco que añadir a las palabras de Obama, puesto que en esencia estoy de acuerdo en lo que dice. En la era de la generación de contenidos, cualquier ciudadano de a pie puede ejercer de periodista y difundir información de nula veracidad, vía redes y medios sociales de internet. Esto termina por intoxicar la profesión periodística y la misma información. Vivimos una etapa donde el juicio crítico de cada uno y la capacidad propia para filtrar la información es más necesaria que nunca. Nunca antes habíamos estado expuestos a tanta información tan poco veraz. Lo diré alto y claro para que no quede genero de dudas: internet está lleno de mentiras. No hay lugar para el reproche al presidente Obama, a excepción de la duda que pueda plantear la integridad moral de alguien que está atacando a los mismos medios de los que se sirvió para subir al poder.

El de Chávez es un caso diferente. El histrionismo y la teatralidad que han marcado su trayectoria política hasta la fecha son de sobra conocidos por todos. Deslumbrado por el potencial de la herramienta, pretende utilizarla precisamente para “propagar la revolución” y luchar contra el imperialismo estadounidense. De momento tiene más de 200.000 seguidores. La diferencia es que mientras Obama entiende la naturaleza del medio, y la manera adecuada de explotar y exprimir todas sus posibilidades, me temo que Chávez, seducido por los números, sólo se está apuntando al carro de las tecnologías sociales para subirse en la ola. No hay más que analizar la manera que está teniendo de gestionarlo.