softwarelibre

La piratería es una realidad que sufren los fabricantes de software y que, en mayor o menor medida, afecta a todos los países del mundo. El tema puede analizarse a partir de dos grandes dimensiones: por un lado, se encuentra la cuestión legal (utilizar un programa informático pirata es robar el trabajo del desarrollador y se encuentra penado por la ley); por otra parte, aparece el aspecto ético (no hace falta que exista una sanción legal para reconocer que la piratería viola el derecho del fabricante).

Cuestiones éticas al margen, vamos a centrarnos en la fría realidad de las leyes y los números. Algunas Pymes justifican por lo bajo la utilización de programas piratas ante los (supuestos) altos costes de las licencias de software. Existe una alternativa, sin embargo, que es legal, suele ser más económica y no trae aparejado ningún conflicto ético: el software libre.

Esta libertad hace referencia a la posibilidad de ejecutar, copiar, distribuir y modificar el software. No está estrictamente vinculada, por lo tanto, a lo gratuito, aunque la mayoría de las opciones de software libre suelen permitir la instalación sin cargo.

El software libre, en su dimensión más amplia, supone cuatro libertades esenciales: libertad para ejecutar el programa, libertad para estudiarlo y modificarlo, libertad para redistribuirlo y libertad para mejorarlo y publicar dichas mejoras. El software libre, por lo tanto, permite el acceso al código fuente.

El panorama puede resumirse de la siguiente forma: existe software libre que requiere del pago de una licencia para su instalación, mientras que hay programas gratuitos que no son libres (su código fuente no es accesible al usuario).

La mejor opción para una Pyme, pues, es instalar software libre que sea gratuito. Esto implica una reducción de costes y permite que la empresa pueda modificar el programa de acuerdo a sus necesidades (algo imposible en un programa comercial tradicional, donde el usuario debe conformarse con las opciones que trae desde fábrica).

La instalación de software libre, por lo tanto, puede venir acompañada por la contratación de los servicios de un programador que trabaje para adaptar el software a los requerimientos de la empresa. Es muy probable que la relación coste-beneficio siga siendo beneficiosa para la Pyme, ya que podrá personalizar el software y obtener una mejora en la productividad o en el aprovechamiento de las herramientas informáticas. Y, lo más importante, es que la empresa estará cumpliendo con las normativas legales, tendrá sus sistemas en regla y no vulnerará los derechos del desarrollador de software.

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